Patrias Paralelas

Antonio y María ven en silencio la televisión mientras comen. Contemplan con resignación los titulares que dan las noticias. Son de los que no se dejan engañar con mentiras constantes que hablan sobre la creación de trabajo estable y la disminución del paro juvenil.

Es la consecuencia de haber visto emigrar a su hija y a su yerno a otro país para poder enviar cada mes el dinero necesario para mantener a Laura, su nieta de 6 años que hoy vive con ellos.

Camino del colegio, Antonio se pregunta cómo es posible que se haya llegado a esta situación. Laura lleva poco más de un año sin vivir con sus padres porque en Austria no tienen el tiempo suficiente para atenderla debido a la cantidad de horas que tienen que trabajar para conseguir un sueldo digno. Cuando la pequeña sale de clase, se lanza a los brazos de su abuelo, que siempre se ocupa de llevarle su bocadillo favorito y un zumo para merendar. 


-¿Cuándo van a volver papá y mamá? 
-Ya queda poco, cielo. Están esperando a que les llamen para trabajar aquí y podáis volver a vivir los tres juntos otra vez.


Antonio se obliga a sacar su mejor sonrisa cuando su nieta le pregunta lo mismo cada día. Le entristece pensar que un país como España esté en manos de personas que promuevan la incultura e involución. Piensa en 1968 y en cómo salió a la calle alzando su voz contra el Régimen para mejorar sus derechos y condiciones de vida. Hoy sabe que es el turno de que todas las conciencias de su país despierten y se atrevan a saltar por encima de la censura y el circo que les aísla.  


Por su parte, José, el alcalde del municipio, está sentado frente al ordenador. Acaba de firmar un contrato por el que se embolsará unos cuantos ceros a cambio de que los pacientes del hospital público vean mermada la calidad de la comida que les sirven. 

Mientras se coloca los gemelos con la bandera nacional en las mangas de su chaqueta, consulta que la transferencia se ha realizado satisfactoriamente a su cuenta suiza. 

Hoy le toca salir en rueda de prensa para aclarar los presuntos casos de corrupción que han salpicado a su partido, mostrando en su rostro una sonrisa de superioridad y pensando en que ojalá las conciencias de su país sigan adormiladas y absortas con el espectáculo circense que les ofrecen.





2 comentarios:

  1. Muy bien plasmado y muy bien escrito en un microrrelato triste pero que no deja de reflejar la dura realidad. Me ha gustado mucho, un saludo!!

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    1. La verdad es que es una pena tener que escribir historias así... Pero a veces la realidad es tan cruda que merece la pena ser contada por nosotros. No obstante, me alegro de que te haya gustado y espero que te pases de nuevo por el blog de vez en cuando. Acabo de empezar y comentarios así me ayudan a seguir y seguir.

      Un saludo Ana! :)

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